viernes, 20 de agosto de 2010

Juguemos a que nos amamos, a que por un momento cumples mi sueño y te duermes sobre mi, que finjes que te intereso, que me das un minuto para decirte lo que siento aunque no me alcance un par de vidas.
Demos le un licencia al mundo entero, al sonido, y seamos dos, nosotros dos en una mirada que paresca infinita. Consedeme el permiso de rosar tu mano, de disfrutar u aroma, y sentir tu cabello. Que sea un juego para ti, te divertirás, consedeme el deseo de saber a que sabe tu mejilla, a sentir tu piel. Consedeme la posibilidad de una mentira, de darle vida a mi corazón, y luego mátalo. Pero aunque sea saber a que sabe amar.



Tomás Schoeffler ~

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