Y asi con las cajas impidiendo el paso desde la puerta me puse a descansar sobre el mullido sillon que expulsaba polvo con el menor contacto. Mientras analizaba manchas de humedad sobre el techo y las paredes, saque la conclusion que para el anterior dueño la liempeza no está ni cerca de ser una de su prioidades.
Cuando arrimaba las cajas a un biblioteca pequeña para siquiera poder cerrar la puerta,observe los primeros libros con el lomo roido, por mas que a mi padre le gustase desidi que mañana seria dia de limpieza. Tiré las ultima cajas en el rincon, y sin animos de cenar y mucho menos de algun tipo de refrescante baño, me tire en un cama, en una habitacion con un ventilador que pordria aber perdido una competencia con lo que halla roidos los libros.
Desperté un extraño dia de enero, con la sensación de que la presion que resiste un avanzado submarino seria leve conmigo. Después de un intento de desayuno, desidi hacer lugar eliminando cosas de la casa, preferiría que se fueran con mi padre, a la tumba.
Mientras desidia en la mesa ratona que fotos le enviaria a mi abuela, los conejos salian del polvo y en unos minutos terminaban como empezarón, recorrian la casa y me molestaba, la limpeza no podia esperar, y mietras vi al unico conejo blanco combertirse en un monticulo de polvo gris, pense en mi final.
Del polvo venimos, al polvo vamos.
POLVO SOMOS
Tomás Schoeffler ~
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