-¿Qué miras?
-Aquellas flores
-¿Y en qué piensas?
-En que los narcisos eran las flores de Susie
-¿Como haces?
-¿Como hago qué?
-¿Cómo sigues adelante?
-Así – Contestó Franco con una sonrisa y lagrimas en los ojos
-¿Así cómo?- Dijo intentando descubrir como se vive a una muerte
-Así, pienso a ello y le regalo una flor. Pienso en ella, la veo en todos lados, en el bondi, a la salida de los colegios, en el cuidado de un hermano mayor, y pienso de lo que se privó Nico ¿Qué me dirías si te dijera que estuvo en está habitación hace 10 minutos?
-Que estas completamente loco, y que te creo
-Así vivo con ella, vivo con ella en todo lo que soy.
Termino Franco y posó su mano en la curva de la mejilla de aquella mujer y la deslizo hasta detenerse en su primer labio. Gestó una mueca que intentó ser una sonrisa, y calló una lágrima. Ya era tarde para un beso.
Me fijé en su cabello enrulado atrapado entre su cabeza y a la almohada. Sabía cada una de sus pestañas; sabia la ubicación de cada peca debajo de sus azules ojos. Pero aún así me seguía enamorando cada vez que la recordaba. Desde el momento en que nos encontramos comencé a temer a lo inminente. Temía a lo que más deseaba: que nos besáramos
-Aquellas flores
-¿Y en qué piensas?
-En que los narcisos eran las flores de Susie
-¿Como haces?
-¿Como hago qué?
-¿Cómo sigues adelante?
-Así – Contestó Franco con una sonrisa y lagrimas en los ojos
-¿Así cómo?- Dijo intentando descubrir como se vive a una muerte
-Así, pienso a ello y le regalo una flor. Pienso en ella, la veo en todos lados, en el bondi, a la salida de los colegios, en el cuidado de un hermano mayor, y pienso de lo que se privó Nico ¿Qué me dirías si te dijera que estuvo en está habitación hace 10 minutos?
-Que estas completamente loco, y que te creo
-Así vivo con ella, vivo con ella en todo lo que soy.
Termino Franco y posó su mano en la curva de la mejilla de aquella mujer y la deslizo hasta detenerse en su primer labio. Gestó una mueca que intentó ser una sonrisa, y calló una lágrima. Ya era tarde para un beso.
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Me fijé en su cabello enrulado atrapado entre su cabeza y a la almohada. Sabía cada una de sus pestañas; sabia la ubicación de cada peca debajo de sus azules ojos. Pero aún así me seguía enamorando cada vez que la recordaba. Desde el momento en que nos encontramos comencé a temer a lo inminente. Temía a lo que más deseaba: que nos besáramos
~El fin significa solo otro comienzo~

Tomás Schoeffler ~
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