miércoles, 22 de septiembre de 2010

Ahí viene miggy en su jet, tirando humo rosa porque los pequeños niños de África lloran y le rompen el corazón y espera que cambiando el color pase lo mismo con sus sentimientos. Sus ojeras muestran que no durmió, su botella SKY muestran un mundo de posibilidades que se le abrió ante ella y obnubilada la tentación de un sillón mohoso fue más fuerte que una orgía infinita.
Ya no recuerda quien es dice la señora que limpia, hace tanto años que esta ahi que ya no cambia para ella ni ella para ella. En su charlas consigo misma se pregunta si todos los días son distintos a alguno o ya fue así.


Cree que ya estamos listos para vivir nuestros mejores momentos y es mejor si estamos sonriendo.

Su papa era arquitecto, y su peinado era genial, no se sabe que decía su mirada pero era algo muy especial, el viento le da nuevas ideas el las construía y el viento se las quitaba, el decía que por trasparentes que sean no pierden profundidad.
De sangre siempre se alimenta sino no puede caminar, su sangre es bastante selecta, la queire púrpura y magenta la obtuvo, no habla otra lengua porque a su perra le da pena.
Pero ella prefiere pensar en los días que solo respiró, los libro que no leyó, la tele en el piso y las zapatillas en el placard, lo que aprendió se lo quedo y lo perdió, y sin un lugar para estar perdió los meses que el quedaban de octubre a la actualidad.

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